A la hora de planificar un viaje, se debe pensar en llevar un pequeño botiquín con medicaciones básicas para poder solucionar pequeños problemas de salud que puedan presentarse durante el mismo, máxime si este viaje es a un país lejano y con difícil acceso a los productos de farmacia. En este botiquín no puede faltar aquella medicación que se toma habitualmente para alguna afección frecuente como alergia o migrañas, o si se padece alguna enfermedad crónica (diabetes, hipotirodismo, etc.).

Los medicamentos personales deben viajar en la maleta de mano en el avión y en sus envases originales y con los prospectos, para evitar pérdidas y problemas en las fronteras; conviene llevar suficiente medicación para todo el viaje. También es bueno conocer el nombre del medicamento en el país de destino y llevar una receta firmada por el médico por si hiciera falta. Si se pierde la medicación que habitualmente se toma durante un viaje, esto podría ocasionar problemas de salud y evitar disfrutar de la estancia.

Si se tiene cualquier enfermedad crónica es importante llevar un breve informe médico actualizado en inglés, o en el idioma predominante del país de destino, teniendo en cuenta la barrera idiomática que se puede encontrar en algunos destinos internacionales. Si se tuviera cualquier percance los médicos tratantes tendrán información relevante sobre el estado de salud de manera rápida.

LA COMPOSICIÓN DEL BOTIQUÍN BÁSICO DE VIAJE PODRÍA SER:

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