Las hemos visto en revistas y en documentales o incluso a nuestro paso por Tailandia. Las famosas mujeres jirafa evocan una de las tradiciones más crueles a los ojos del mundo; sin embargo, hay una larga historia detrás de estas refugiadas que yacen entre las exóticas montañas del norte de Tailandia. A continuación, te explicamos ¿cuál es la historia de las mujeres jirafa?

Una tribu llamada Kayan, en la región birmana de Shan, cuyas mujeres huyeron de la férrea dictadura militar a la frontera de Tailandia a principios de los años 90, donde terminaron recalando en la provincia de Mae Hong Son, al norte del país y no lejos de la turística Chiang Mai, donde se distribuyeron en tres aldeas diferentes.

Con el paso del tiempo y pese a ser refugiadas, las mujeres de la tribu comenzaron a percatarse de la atracción que provocaban en el turismo extranjero, estableciendo un particular microcosmos de autosuficiencia y abastecimiento hasta hoy día. Algo de lo que, obviamente, también se percató el negocio turística de Tailandia.

¿Y por qué esos largos cuellos? La tradición Kayan dicta que estas mujeres luzcan unos anillos de latón alrededor del cuello, el primero de ellos a la edad de 5 años. A medida que van creciendo van añadiéndose o intercambiando unos «collares» por otros, sin sobrepasar la marca de los 10 kilos. La fuerza que ejerce esta carga rebaja la clavícula unos 45 grados y permite una mayor extensión del cuello.

Respecto al origen de esta tradición, lo cierto es que son numerosas las teorías sin bien ninguna se ha llegado a aclarar como oficial. De hecho, las mismas mujeres jirafa lo conciben como parte de una tradición de la que se enorgullecen. El motivo de esta pesada carga se debería a una medida para impedir el mordisco de los tigres a la yugular, si bien los locales no simpatizan demasiado con esta teoría. Otras lo achacan a una apariencia poco agradable para los antiguos comerciantes de esclavos.

Alcanzada una edad, las mujeres jirafa no descuelgan sus collares por miedo al tono descolorido de la piel, si bien es un requisito tan sólo imprescindible ante exámenes médicos o  el intercambio de un nuevo collar. Durante su vida deambulan entre las chozas rudimentarias, el silencio de un trópico roto por el turismo masivo y entre tejidos que confeccionan en forma de bolsos o prendas de ropa.

¿Cultura sostenida por el turismo?

La situación de las mujeres jirafas está sometida a numerosas polémicas, y es que su condición de refugiadas se ha convertido en la mejor excusa del gobierno de Tailandia para rentabilizar su presencia a nivel turístico, beneficiando a numerosos hoteles y tour operadores. Sin embargo, ellas parecen ajenas a ese mundo cruel en el que les ha tocado vivir en forma de exótico circo étnico atrapado entre dos mundos. O quizás debamos juzgarlo nosotros mismos.

El origen de las mujeres jirafa en Tailandia comienza con la huida de una Birmania cada vez más enfocada hacia un tardío desarrollo, si bien las raíces de esa costumbre por alargar los cuellos aún permanece en el más absoluto misterio. Y es aquí donde entra el gran dilema moral de este gran highlight turístico de Tailandia: ¿Visitarlas o no? ¿Contribuímos a su degradación o realmente ellas son felices en su misma ignorancia?

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